• INTERIOR

    NUESTRA CASA

    Este es un corredor muy cercano a la capilla.

  • CAPILLA

    ORACIÓN

    He aqui el lugar donde esta Jesús Sacramentado, fuente de nuestra fortaleza.

  • CORREDOR

    SAN MIGUEL ARCANGEL

    Nuetra Casa refleja la humildad del Hogar de Nazaret

  • FRATERNIDAD

    SOMOS HERMANAS

    y formamos una Familia unida por lazos de fraternidad.

  • SUPERIORES

    NUESTROS GUIAS

    Padre Fundador, Superiora General y Vicaria General

  • FELICES

    HERMANAS PROFESAS

    Felices de Seguir al Cordero, digno de ser amado y adorado

sábado, 2 de agosto de 2014

NOVENA A SAN JOSE

PROTECTOR DE MARIA Y DE JESUS




Por la señal, de la Santa Cruz, de nuestros enemigos, libranos Señor Nuestro. En el nombre del Padre, del hijo y del Espíritu Santo. Amén.
Oración para empezar todos los días
Oh gloriosísimo Padre de Jesús, Esposo de María. Patriarca y Protector de la Santa Iglesia, a quien el Padre Eterno confió el cuidado de gobernar, regir y defender en la tierra la Sagrada Familia; protégenos también a nosotros, que pertenecemos, como fieles católicos. a la santa familia de tu Hijo que es la Iglesia, y alcánzanos los bienes necesarios de esta vida, y sobre todo los auxilios espirituales para la vida eterna. Alcánzanos especialmente estas tres gracias, la de no cometer jamás ningún pecado mortal, principalmente contra la castidad; la de un sincero amor y devoción a Jesús y María, y la de una buena muerte, recibiendo bien los últimos Sacramentos. Concédenos además la gracia especial que te pedimos cada uno en esta novena.
Pídase con fervor y confianza la gracia que se desea obtener.
Día primero
Oh benignísimo Jesús así como consolaste a tu padre amado en las perplejidades e incertidumbres que tuvo, dudando si abandonar a tu Santísima Madre su esposa, así te suplicamos humildemente por intercesión de San José nos concedas mucha prudencia y acierto en todos los casos dudosos y angustias de nuestra vida, para que siempre acertemos con tu santísima voluntad.
Día segundo
Oh benignísimo Jesús, así como consolaste a tu padre amado en la pobreza y desamparo de Belén, con tu nacimiento, y con los cánticos de los Angeles y visitas de los pastores, así también te suplicamos humildemente por intercesión de San José, que nos concedas llevar con paciencia nuestra pobreza y desamparo en esta vida, y que alegres nuestro espíritu con tu presencia y tu gracia, y la esperanza de la gloria.
Día tercero
Oh benignísimo Jesús, así como consolaste a tu amado padre en el doloroso misterio de la Circuncisión, recibiendo de él el dulce nombre de Jesús, así te suplicamos humildemente, por intercesión de San José, nos concedas pronunciar siempre con amor y respeto tu santísimo nombre, llevarlo en el corazón, honrarlo en la vida, y profesar con obras y palabras que tú fuiste nuestro Salvador y Jesús.
Día cuarto
Oh benignísimo Jesús, así como consolaste a tu padre amado de la pena que le causó la profecía de Simeón, mostrándole el innumerable coro de los Santos, así te suplicamos humildemente, por intercesión de San José que nos concedas la gracia de ser de aquellos para quienes tu sirves, no de ruina, sino de resurrección, y que correspondamos fielmente a tu gracia para que vayamos a tu gloria.
Día quinto
Oh benignísimo Jesús, así como tu amado padre te condujo de Belén a Egipto para librarte del tirano Herodes, así te suplicamos humildemente, por intercesión de San José, que nos libres de los que quieren dañar nuestras almas o nuestros cuerpos, nos des fortaleza y salvación en nuestras persecuciones, y en medio del destierro de esta vida nos protejas hasta que volemos a la patria.
Día sexto
Oh benignísimo Jesús así como tu padre amado te sustentó en Nazaret, y en cambio tú le premiaste en tu santísima compañía tantos años, con tu doctrina y tu dulce conversación, así te rogamos humildemente, por intercesión de San José nos concedas el sustento espiritual de tu gracia, y de tu santa comunión, y que vivamos santa y modestamente, como tú en Nazaret.
Día séptimo
Oh benignísimo Jesús, así como por seguir la voluntad de tu padre celestial permitiste que tu amado padre en la tierra padeciese el. vehementísimo dolor de perderte para tres días, así te suplicamos humildemente, por intercesión de San José, que antes queramos perder todas las cosas y disgustar a cualquier amigo, que dejar de hacer tu voluntad; que jamás te perdamos a ti por el pecado mortal, o que si por desgracia te perdiésemos te hallemos mediante una buena confesión.
Día octavo
Oh benignísimo Jesús, que en la hora de su muerte consolaste a tu glorioso padre, asistiendo juntamente con tu Madre su esposa a su última agonía, te suplicamos humildemente, por intercesión de San José, que nos concedas una muerte semejante a la suya asistido de tu bondad, de tu Santísima Madre y del mismo glorioso Patriarca protector de los moribundos, pronunciando al morir vuestros santísimos nombres, Jesús, María y José.
Día noveno
Oh benignísimo Jesús, así como has elegido por medio de tu Vicario en la tierra a tu amado padre para protector de tu Santa Iglesia Católica, así te suplicamos humildemente por intercesión de San José, nos concedas el que seamos verdaderos y sinceros católicos, que profesemos sin error la fe católica, que vivamos sin miedo una vida digna de la fe que profesamos, y que jamás puedan los enemigos ni aterrarnos con persecuciones, ni con engaños seducirnos y apartamos de la única y verdadera religión que es la Católica.

Oración final para todos los días
Oh custodio y padre de Vírgenes San José a cuya fiel custodia fueron encomendadas la misma inocencia de Cristo Jesús y la Virgen de las vírgenes María; por estas dos queridísimas prendas Jesús y María, te ruego y suplico me alcances, que preservado yo de toda impureza, sirva siempre castísimamente con alma limpia, corazón puro y cuerpo casto a Jesús y a María. Amén.
Jesús José y María
os doy mi corazón y el alma mía
Jesús, José y María
asistidme en mi última agonía.
Jesús, José y María
con Vos descanse en paz el alma mía.
Padrenuestro, Avemaría y Gloria
Antífona
Tenía el mismo Jesús, al empezar su vida pública, cerca de treinta años, hijo, según se pensaba de José.
V. San José, ruega por nosotros.
R. Para que seamos dignos de alcanzar las promesas de Jesucristo.
Oración
Oh Dios que con inefable providencia te dignaste escoger al bienaventurado José por Esposo de tu Madre Santísima; concédenos que, pues le veneramos como protector en la tierra, merezcamos tenerle como protector en los cielos. Oh Dios que vives y reinas en los siglos de los siglos. Amén.


viernes, 1 de agosto de 2014

FLORCITA DE LISSIEUX




NOVENA DE CONFIANZA









ORACIÓN PARA TODOS LOS DÍAS
¡Santa Teresita! Vengo a tus plantas lleno de confianza a pedirte favores. La cruz de la vida me pesa mucho, y no encuentro más que espinas entre sus brazos. ¡Florecita de Jesús! envía sobre mi alma una lluvia de flores de gracia y de virtud para que pueda subir el Calvario de la vida embriagado en sus perfumes. Mándame una sonrisa de tus labios de cielo y una mirada de tus hermosos ojos... Que valen más tus caricias que todas las alegrías que el mundo encierra. ¡Dios mío! Por intercesión de Santa Teresita dadme fuerza para cumplir exactamente con mi deber, y concededme la gracia que en esta novena le pido. Amén.

Rezar a continuación la oración del día que corresponda:




ORACIÓN FINAL PARA TODOS LOS DÍAS

Jaculatoria. ¡Oh santita sin igual! Enséñanos el "caminito" de tu infancia espiritual.
Oración. ¡Gloriosa santita mía! Espero confiadamente me alcanzarás de Dios la gracia especial que en esta novena te pido. Yo en cambio, prometo imitar, con todas mis fuerzas, tus heroicos ejemplos, y apropiarme de las páginas de tu vida encantadora para que tenga la dicha de gozar de Dios en tu compañía en la patria de los santos. En tanto, quiero, cual tu, oh Florecita de Jesús, "deshojar" en la tierra las flores de mis caricias a los pies del Amor de los Amores y cantar a lo divino tus encantadoras armonías:

"Por solo tus amores,
Jesús mi bien amado,
En ti mi vida puse,
mi gloria y porvenir;
Y ya que para el mundo
soy una flor marchita,
No tengo más anhelo
que amándote, morir…"

DÍA PRIMERO 


Oración. ¡Florecita de Jesús! Por aquel volcán de amores que inflamó tu corazón, cuyos divinos ardimientos fueron el dulce martirio que consumió tu vida "con ansias de amores inflamada", haz que también yo, ¡oh santa Teresita! a solo Dios entregue totalmente mi corazón con todas sus esperanzas y con todos sus ensueños, para que le transforme y le resucite y le salve. Amén.
Petición. Tres Avemarías, jaculatoria y oración final de todos los días.

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DÍA SEGUNDO 


Oración. ¡Florecita de Jesús! Por los perfumes de santidad que exhalaste durante tu vida, escondida cual humilde violeta en el jardín del Carmelo, haz que pueda también mi alma, libre de los malos olores del pecado, agradar a Dios con el suave olor de las virtudes cristianas. Amén.

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DÍA TERCERO 


Oración. ¡Florecita de Jesús! Por los pasos de inocencia y de candor que diste en la florida senda de tu caminito, que fue camino de infancia espiritual, haz que los pasos de mi vida no corran por los derroteros de la perdición; sino que, pasito a paso, suba la senda -cuesta arriba- que conduce a la gloria. Amén.

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DÍA CUARTO 


Oración. ¡Florecita de Jesús! Por la celestial pureza que adornó tu corazón cual los lirios a los valles y la "nieve" a las alturas alcánzame, azucena del Carmelo, la pureza en pensamientos, palabras y obras. Defiéndeme en la tentación, y cubre con las azucenas de tu pureza la fealdad de éste pobre corazón mío inquieto y apasionado. Amén.

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DÍA QUINTO 


Oración. ¡Florecita de Jesús! Por el empeño grande que pusiste en "pasar por la Tierra haciendo bien", y en esparcir en los corazones el amor y la esperanza, haz que también yo pase mi vida sembrando bondades para recibir allá arriba el galardón seguro del ciento por uno con la vida perdurable y feliz. Amén.

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DÍA SEXTO 


Oración. ¡Florecita de Jesús! Por aquella continua tendencia de "empequeñecerse" que fue el tema de tu santa vida, haz sepa también yo ser un "alma tan pequeñita" que encuentre la verdadera grandeza en los brazos del sacrificio y de la Cruz; y aprenda a ser grande en lo pequeño y amar la humildad... la "pequeñez", para entrar más fácilmente por las puertas de la gloria al gozo eterno. Amén.

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DÍA SÉPTIMO 


Oración. ¡Florecita de Jesús! Por aquel martirio tan continuado que sufrió tu espíritu en la incesante negación de la naturaleza, haz que aprenda a negar mis caprichos y veleidades y a pagar, cual tú, los desprecios del prójimo con una sonrisa heroica y celestial. Amén.

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DÍA OCTAVO 


Oración. ¡Florecita de Jesús! Por la paciencia admirable con que supiste disimular y sufrir las enfermedades que en la Cruz te pusieron, ¡oh! que pueda yo también, santita mía, llevar si no con alegría, a lo menos en conformidad con la voluntad de Dios los achaques y miserias de este cuerpo de barro para que un día resulte embellecido en la gloria. Amén.

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DÍA NOVENO 


Oración. ¡Florecita de Jesús! Por el heroico valor con que apuraste el cáliz hasta las "heces" en el trance amargo de tu agonía; y por la dulce calma con que esperaste la fría llamada de la muerte, pueda yo también cerrar los ojos a esta vida mortal repitiendo las hermosas palabras que al morir pronunciaste: "Oh... ¡Le amo!.. . ¡Dios mío... os...amo!". Amén.












JUNIORADO SANTA FAUSTINA




¿Qué es el Juniorado? Es el tiempo  que media entre la primera profesión y la profesión perpetua; por lo cual, abarca el período de votos temporales. En el período  del Juniorado las Hermanas deben profundizar en los diferentes aspectos de su formación.

En el Juniorado les instruirán a profundidad sobre la  profesión perpetua. Se  necesita una fuerte vida espiritual para mantenerse siempre fieles al Señor.

El Juniorado dura seis años; y durante este período, cada año  se renuevan  los sagrados votos. 


Hermanas junioras con nuestro Fundador y su Maestra

NOVICIADO SANTA TERESITA




El Noviciado es el período de formación  más importante en la Vida consagrada. La palabra “Novicia” viene de la palabra “novia”, lo cual tiene    un gran significado. En  el período  del  Noviciado  la Hermana debe recibir una preparación profunda y seria en vista a  su Profesión religiosa. Por eso el Noviciado es un período y lugar de aprendizaje, al cual se le llama “Escuela de formación” o “Escuela de santidad”. En esta etapa la Novicia llega a conocer a profundidad la Vida religiosa, de modo que cuando profese, pronunciando en público sus sagrados votos, ella no ignore a lo que se  compromete. 

Por eso decimos que el Noviciado es la etapa más importante en la formación para la Vida consagrada,  porque es durante el Noviciado que las Hermanas llegan a conocer plenamente su vocación. Durante este período  las Hermanas Novicias experimentan el modo de vida de las Hermanas de Nazaret.

En nuestra Congregación el Noviciado dura dos años y tiene su sede en la Casa Generaliza, en El Salvador.



Hermanas Novicias junto a nuestro Fundador y su Maestra de Novicias





HERMANAS PRENOVICIAS.




¿Qué es Prenoviciado? 


El Prenoviciado es el período de formación antes del Noviciado. En este período las Hermanas aprenden a amar la Vida religiosa, y se les enseña a vivir en comunidad, viviendo como verdaderas Hermanas; amándose          y respetándose mutuamente. Este período es el mejor para que  las Hermanas Prenovicias busquen  ardientemente la santidad, aprendan a amar el sufrimiento, y a tener una sed ardiente de cumplir celosamente las Normas de nuestra Congregación.  El Prenoviciado comprende dos  etapas:  Aspirantado y Postulantado. 








jueves, 31 de julio de 2014

MONS. JOSE OSCAR BARAHONA


Fueron sus padres Don Pablo Barahona Montoya e Isabel Castillo Ávalos de Barahona. Dios les concedió once hijos, entre ellos, Oscarito es el séptimo. He aquí los nombres de todos en orden descendente: Fidelina, Neftalí, Israel, María Otilia, Alberto, Arnulfo, José Oscar, Juanita (murió a los pocos días de nacida), María Teresa, José Victorino (quien murió en 1982 a causa de la guerra), y Juan Pablo. 

Mons. Barahona nos dice:

Dios es  el que elige a sus ministros, y los llama desde el vientre de su madre; y desde pequeños los lleva por caminos misteriosos,  que para nosotros parecen casualidades; él los va guiando hasta consagrarlos con la unción sacerdotal.

Desde pequeño sentí el deseo de ser sacerdote, y con los otros niños jugábamos de celebrar la Santa Misa.

A mis 13 años dejé mis padres, mis hermanos, mi casa, mi pueblo. Como Abrahán que dejó su tierra y su parentela por seguir el llamado de Dios (Gn. 12). Yo no tenía experiencia de lo que era el Seminario, pero estaba decidido a ello. Se ve en esto el poder de Dios: cómo un jovencito de 13 años está dispuesto a dejar todo por seguir el llamado de Dios que le hablaba en el corazón. Por fin mis anhelos se veían realizados: ya estaba en el Seminario. ¡Oh Dios mío, para ti no hay nada imposible!  La Virgen Santísima había escuchado aquella oración de niño: “Virgen Santísima, yo quiero ser sacerdote, ayúdame a ser sacerdote”.


Seminarista Menor